Libro: “De la Democracia en América” por Alexis de Tocqueville (1835) | Parte 3: Municipio y Administración Central

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Una de las descripciones más interesantes que nos ofrece Tocqueville, tiene que ver con la organización estadal en EEUU.

La descentralización le confiere a los estados, municipios y condados una serie de poderes que, no sólo les brinda autonomía, sino que permite que cada comunidad pueda actuar sobre los detalles específicos que una administración central desde la capital del país, no podría manejar.

El municipio

Según Tocqueville, esta forma de gobierno debe existir necesariamente en todos los países sin importar sus leyes.

El problema es que la autonomía municipal también depende de las costumbres. Los ciudadanos, con el tiempo, deben formar el hábito de asociarse entre ellos y con sus representantes en el gobierno para resolver los problemas de sus comunidades. Las asambleas locales de ciudadanos son un ejemplo de asociación que engendran el espíritu de la libertad, más allá de simplemente decretar “instituciones libres”. Una vez más: las leyes y los hábitos de la gente, se interrelacionan.

Los deberes públicos son numerosos y están divididos en cada pueblo.

Un ejemplo son los “selectmen” en Nueva Inglaterra, lo cual es una junta de individuos “selectos” o electos para conformar el poder administrativo de una región específica. Esta junta actúa bajo su responsabilidad pero poniendo en práctica los principios y hábitos adoptados por la mayoría. Por ejemplo: si fuera necesario construir un colegio nuevo, la junta convoca al pueblo a una reunión o asamblea vecinal para discutir la urgencia del caso, ofrecer su opinión sobre los costos, los medios y la locación más favorable.

Esta forma de gobierno, como podemos ver, acerca el poder al pueblo, siendo la junta selecta un órgano autónomo, con capacidades propias, que trabaja con quienes representa. Al convocarse una asamblea de vecinos, la gente asiste para contribuir en la toma de decisiones que directamente afectan a su comunidad.

Quizá sea más fácil pensarlo como una junta de condominio regional. En las juntas de condominio, los vecinos se reúnen para resolver y discutir temas de relevancia para el conjunto residencial. Finalmente, se toma una decisión y se le delega la ejecución de la misma a algunos de los vecinos.

Si bien la gestión de un municipio no es exactamente igual a la de una junta de condominio, al menos sirve para comprender su espíritu.

Los poderes municipales, por ende, reconocen la soberanía del pueblo brindándoles una cuota de poder suficiente como para participar en el gobierno. Esto obliga a la ciudadanía a mantenerse igualmente informada y capacitada, además que la hace obedecer al gobierno, no por estar subordinada, sino porque reconoce que una asociación de ciudadanos efectiva no puede existir sin sus estatutos.

Es crucial comprender que cada individuo es libre y responsable de sus propias acciones, pero también es de su interés personal no perjudicar a la comunidad porque su libertad también depende de su cooperación.

Los municipios entonces tienen su propia autonomía que les permite comprar, vender, demandar, etc., pero a la vez se interrelacionan con otros municipios y, por ende, con el estado al que pertenecen. Por ejemplo, si el estado requiere construir una red de autopistas, el municipio debe contribuir a dicho proyecto. Los impuestos, por otro lado, son votados a nivel estadal, pero son recolectados por el municipio. Por ejemplo: el estado puede decir que la existencia de colegios es obligatoria, pero es el municipio quien los construye, paga y administra. Una de las muchas diferencias entre Francia y EEUU en esa época, era que en Francia un agente estadal recolectaba los impuestos localmente, mientras que en EEUU  un agente municipal recolectaba los impuestos del estado; es decir, en Francia, el gobierno central de los estados le prestaba sus agentes a los pueblos, mientras que en EEUU los pueblos eran los agentes del estado.

Los municipios entonces son mantenidos por el espíritu de cada comunidad a la cual le fuera conferida un nivel de autoridad, independencia, y libertad. El habitante de Nueva Inglaterra (región que mejor aplicaba los principios democráticos)  se identificaba con su municipio, no sólo porque nació en él, sino porque era de su interés personal asegurar su correcto funcionamiento con su cooperación y participación, practicando las ciencias políticas en la pequeña esfera que está a su alcance, acostumbrándose a estas formas de asociación que garantizan la libertad, entendiendo la necesidad del balance en la división de poderes, y adquiriendo nociones prácticas sobre la naturaleza de sus deberes y el alcance de sus derechos.

El condado

Esta forma de gobierno en realidad no tiene existencia política. Sus límites regionales son impuestos arbitrariamente para ejercer la administración de la justicia.

Tocqueville dice que donde los europeos creían que la libertad se promovía quitándole poder a ciertos organismos, los estadounidenses creían en la división de poderes, entendiendo que la autoridad se puede dividir o balancear, pero debe existir.

Parte del genio de los revolucionarios de la independencia estadounidense fue  asegurar la libertad, no a través de la anarquía, sino estudiando cómo la ley y el orden permiten dicha libertad.

Por eso es que nunca se asumió que el ciudadano tiene derecho a hacer lo que le dé la gana, al contrario, se le impusieron ciertas obligaciones y deberes que debía cumplir.

En ningún país la ley tendría un lenguaje tan absoluto como en EEUU, pero tampoco veremos país alguno en el que el poder de aplicar la ley, se distribuya en tantas manos.

Oficiales locales, jueces de paz, entre otras autoridades, regulan los detalles de la vida social, de acuerdo a las necesidades de las localidades a las que pertenecen.

División de poderes en los estados

Las cortes de justicia son el punto medio entre el poder central y otros organismos administrativos. Sólo ellas pueden lograr que el funcionario electo obedezca la ley, sin violar los derechos del elector.

Consecuentemente, el poder judicial debe ser proporcional al poder conferido a los organismos electos.

La figura del “juez de paz” se instauró como un punto medio entre el magistrado y el “ciudadano de a pie”. El juez de paz es un ciudadano bien informado aunque no necesariamente maneja con precisión todo el conocimiento de las leyes. Su deber es ejecutar regulaciones policiales trabajando con la comunidad en la que pertenece.

El poder legislativo de los estados se separó en dos: el senado y la cámara de representantes. El senado es un órgano legislativo al que a la vez se le confieren ciertos poderes ejecutivos y judiciales. La cámara de representantes, por otro lado, también es un órgano legislativo, sin poder ejecutivo, pero con la capacidad de llevar a funcionarios públicos a un juicio político frente al senado. En los estados, por lo general, los senadores y representantes eran elegidos de la misma manera, aunque los primeros cumplían períodos más largos y podían ser reelegidos. Tal distinción se hizo para que un grupo de personas experimentadas en gestión pública pudieran ejercer su influencia sobre los menos experimentados.

El objetivo no era hacer una cámara aristocrática y la otra democrática, ni  una que representara a las élites y la otra las pasiones del pueblo. La ventaja que vieron fue la de dividir el poder legislativo para forjar las contrabalanzas necesarias que no poseen las asambleas unicamerales.

Por último, el poder ejecutivo es representado por el gobernador, magistrado quien modera y aconseja al poder legislativo. Tiene poder de veto, el cual le permite retrasar o detener al legislativo. Propone lo que quiere el pueblo ante las cámaras legislativas y dice cómo se pueden lograr esos objetivos, por lo tanto, es quien ejecuta esos decretos bajo la autoridad que se le confiere. El gobernador no se encarga de administrar municipios ni condados.

Tipos de centralización

Esta categorización es muy importante en la filosofía de Tocquevile.

Según el autor, existen dos tipos de centralización:

  1. Gobierno central: cuando el poder que dirige los intereses generales se acumula en una o varias personas.
  2. Administración central: cuando el poder que dirige los intereses locales se acumula en una o varias personas .

Tocqueville creía que, hasta cierto punto, era necesario tener una forma de organización centralizada que pudiera gobernar de manera eficaz los intereses generales. Pero una administración central, que intenta corregir cada detalle pequeño de localidades a las que nunca ve, es un peligro.

En pocas palabras: EEUU tiene un gobierno central estructurado en el presidente, el congreso y la corte suprema.

Pero no tiene una administración central porque ésta no puede llegar a cada rincón, mientras que cada ciudadano conoce su rincón mejor que nadie. Por eso es que el presidente de los EEUU jamás pretendería gestionar la ciudad de Boston, simplemente no le corresponde.

Consecuentemente, aunque es difícil lograr que las personas se involucren, éstas deben adquirir el hábito de participar en las decisiones de sus comunidades

Los europeos de aquella época, según Tocqueville, tendían a esperar a pedirle permiso a un funcionario para poder actuar. Ese es el peligro de la administración central: monopolizar la energía y la acción ciudadana.

En vez de inculcar deberes y derechos, la administración central se adjudica todos los deberes y derechos.

Por eso es que los efectos políticos del sistema de gobierno local son de admirar: el ciudadano se preocupa activamente, no sólo por sí mismo, sino también por su familia, su comunidad, y su país.

El europeo se subordinaba al poder, el estadounidense lo obedecía porque representa sus derechos, es decir, no obedece al hombre o a la mujer que gobierna sino a la justicia y la ley.

El aprendizaje es que la suma de los proyectos de todos los individuos siempre va a ser un número mayor de lo que cualquier gobierno por sí sólo podría lograr.

Una democracia sin instituciones locales no tiene seguro contra el despotismo. Si no te acostumbras al “ejercicio” de la libertad en detalles pequeños, no puedes encargarte de la libertad en aspectos generales. El poder local, por ende, combate tanto a las pasiones de la multitud como al poder absoluto.

La administración central durante la Revolución Francesa

En la Revolución Francesa hubo dos impulsos en direcciones separadas: la primera, favorable a la libertad, la segunda, favorable al despotismo.

Durante el antiguo régimen. el rey era el único autor de las leyes, pero también existían ciertas instituciones provinciales subordinadas a él . Estas instituciones no funcionaban de forma coherente, en realidad eran absurdas, y se utilizaban más para oprimir al pueblo que para brindarle las capacidades necesarias.

En vez de intentar reformar las instituciones provinciales para empoderar a la ciudadanía, la Revolución fue extremadamente revolucionaria, declarándose al mismo tiempo en contra de la realeza y de las instituciones provinciales. Confundió lo que le precedió, olvidándose de las contrabalanzas necesarias para combatir el poder despótico. Como consecuencia, centralizó la administración del Estado, lo cual conllevó a una gran contradicción entre libertad y despotismo.

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