Película: Pelo Malo (Venezuela, 2013)

badhair

Ganadora de la Concha de Oro en el año 2013.

Mariana Rondón dirigió esta compleja observación hacia el debate crianza-naturaleza homosexual, lo cual es sin duda un tema incómodo en Venezuela.

Por eso es que esta película va más allá de la trama principal, explorando sub-temas de manera sutil, sin explicarte nada, haciendo uso de un lenguaje audiovisual sofisticado que te obliga a pensar y reflexionar, en vez de darte todas las respuestas.

De tal manera, se convierte en una obra profundamente venezolana o al menos caraqueña, mostrándonos esa ciudad híbrida, a veces contradictoria e impenetrable: vemos la mezcolanza de la arepa, el himno, Mi Limón Mi Limonero, la venta de banderas de otros países durante eventos internacionales, la incidencia del simbolismo político en forma de cadenas, noticias y murales en los que la religión se encuentra con el culto tanto a nuestros caudillos como a los de otros países, la veneración a las Misses, la intransigencia de las clases altas quienes no admiten errores (¿en serio tenían que despedir a la protagonista porque su hijo se bañó en el jacuzzi del apartamento? ¡Pero por favor!), con ello también nos introducen al mestizaje de valores: el castigo, las oportunidades, la discriminación, la solidaridad, los prejuicios, la ignorancia, y todo esto nos lleva a la supervivencia.

La supervivencia en pobreza de una madre a quien se le ve el estrés y la ansiedad tanto en el rostro como en el cuerpo, a quien se le hace cada vez más difícil encontrar su propia felicidad, quien se nota lleva años tomando decisiones que, más allá de ser buenas o malas, son difíciles en esa sociedad híbrida, contradictoria, e impenetrable.

¿Es esa madre producto del caos? ¿Quiere o no quiere a sus hijos?

Ahí es donde la película te invita a reflexionar.

Yo creo que ella era tanto producto del caos como de sus propias malas decisiones, las cuales en realidad también se enredan con el caos.

Ella quiere a sus hijos, pero ya no puede más, no puede entender ni aceptar que tenga un hijo gay: ¿es su culpa? ¿lo crió mal? ¿es natural?

Sin embargo, la verdadera pregunta que se tenía que hacer era si su hijo podía ser feliz siendo así, si era feliz cantando y bailando distinto a los demás niños, si era feliz con el pelo malo o el pelo liso, o si era feliz siendo flaquito o gordito.

El Pelo Malo entonces se convierte en una metáfora: o te lo cortas o te vas, lo cual se parece mucho a la frase, o dejas de ser gay o te vas de la casa.

Quizá por eso se cuestiona a sí misma, preguntándose si es la más apta para acompañar a su hijo en un tramo crucial de su vida.

Que no es más que hacerse la pregunta más difícil como madre: ¿puedo lograr que mi hijo sea feliz?

P.D.: ¡excelentes actuaciones!

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